En
este bloque se trata de forma global tres tipos de contenidos: por un lado, se
habla de la composición equilibrada de los menús escolares; por otro lado, se
trata los estilos de vida saludables y para finalizar se especifica aquellas
enfermedades relacionadas con la alimentación.
Una
forma de trabajar estos contenidos con mi alumnado es realizando una
colaboración con el alumnado del ciclo formativo de cocina y pastelería. En
conjunto, se podría valorar el menú de los colegios vecinos que sí disponen del
servicio de comedor escolar y ofrecerles asesoramiento. De la misma forma
verían que cada ración de comida va acompañada de la correspondiente etiqueta
de los alérgenos, cumpliendo así con la normativa vigente. Por otra parte, se
podrían establecer conferencias o charlas sobre la importancia de realizar
ejercicio físico y mantener hábitos de vida saludables, así como de las
enfermedades adquiridas por una mala alimentación. De esta forma se podría concienciar
al alumnado sobre estos aspectos.
Respecto
al tema de los comedores escolares, me he sentido muy enriquecido al conocer y
aprender las bases para elaborar un menú escolar equilibrado. El tema de la
nutrición y desarrollo infantil preocupa mucho en la sociedad actual, de ahí la
importancia de elaborar un menú equilibrado que satisfaga las necesidades de
los alumnos. Valorando el menú de varios comedores escolares, considero que
actualmente éstos son equilibrados y adecuados a las necesidades del alumnado.
Otro
aspecto a tratar es la valoración del ejercicio físico y de las enfermedades
derivadas de una mala alimentación. Mi opinión al respecto es si bien la
mayoría de mis alumnos realizan ejercicio físico, éste se basa fundamentalmente
en ejercicio de musculatura en el gimnasio, con el objetivo de mejorar su aspecto
estético y no su salud. Por otra parte, no creo que tengan conocimiento
suficiente de las enfermedades derivadas de una mala alimentación, pues como ya
comenté en la otra reflexión, abusan mucho de las bebidas energéticas y dulces
de bollería. Por otra parte, el nivel
cultural de las familias de mi alumnado es muy bajo, y, por tanto, tampoco son
conscientes de la importancia de estos aspectos.
La
mejor forma de cambiar estos hábitos desde el aula es a través de la educación.
Se podrían establecer talleres con las familias en colaboración con el
profesorado y alumnado del departamento de cocina y pastelería, y valorar así
la importancia de una alimentación equilibrada para prevenir enfermedades.
También a través de conferencias, o charlas, dirigidas por expertos en la
materia.


