martes, 30 de octubre de 2018

REFLEXIÓN TERCER BLOQUE


En este bloque se trata de forma global tres tipos de contenidos: por un lado, se habla de la composición equilibrada de los menús escolares; por otro lado, se trata los estilos de vida saludables y para finalizar se especifica aquellas enfermedades relacionadas con la alimentación.
Una forma de trabajar estos contenidos con mi alumnado es realizando una colaboración con el alumnado del ciclo formativo de cocina y pastelería. En conjunto, se podría valorar el menú de los colegios vecinos que sí disponen del servicio de comedor escolar y ofrecerles asesoramiento. De la misma forma verían que cada ración de comida va acompañada de la correspondiente etiqueta de los alérgenos, cumpliendo así con la normativa vigente. Por otra parte, se podrían establecer conferencias o charlas sobre la importancia de realizar ejercicio físico y mantener hábitos de vida saludables, así como de las enfermedades adquiridas por una mala alimentación. De esta forma se podría concienciar al alumnado sobre estos aspectos.
Respecto al tema de los comedores escolares, me he sentido muy enriquecido al conocer y aprender las bases para elaborar un menú escolar equilibrado. El tema de la nutrición y desarrollo infantil preocupa mucho en la sociedad actual, de ahí la importancia de elaborar un menú equilibrado que satisfaga las necesidades de los alumnos. Valorando el menú de varios comedores escolares, considero que actualmente éstos son equilibrados y adecuados a las necesidades del alumnado.
Otro aspecto a tratar es la valoración del ejercicio físico y de las enfermedades derivadas de una mala alimentación. Mi opinión al respecto es si bien la mayoría de mis alumnos realizan ejercicio físico, éste se basa fundamentalmente en ejercicio de musculatura en el gimnasio, con el objetivo de mejorar su aspecto estético y no su salud. Por otra parte, no creo que tengan conocimiento suficiente de las enfermedades derivadas de una mala alimentación, pues como ya comenté en la otra reflexión, abusan mucho de las bebidas energéticas y dulces de bollería.  Por otra parte, el nivel cultural de las familias de mi alumnado es muy bajo, y, por tanto, tampoco son conscientes de la importancia de estos aspectos.
La mejor forma de cambiar estos hábitos desde el aula es a través de la educación. Se podrían establecer talleres con las familias en colaboración con el profesorado y alumnado del departamento de cocina y pastelería, y valorar así la importancia de una alimentación equilibrada para prevenir enfermedades. También a través de conferencias, o charlas, dirigidas por expertos en la materia.

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